Día de vuelta a nuestro querido pueblo... Pero mientras aprovechamos cada etapa del camino. Y comenzamos por la vuelta a Praga, donde visitamos el museo nacional del país, un edificio majestuoso que ya es en sí mismo un museo, pero que sumado a toda la historia que alberga nos ha encandilado!
Nos despedimos de los mamuts y nos dirigimos a la plaza de Praga, y desde aquí al río
Moldava, donde hemos hecho una previa del crucero que nos espera el año que
viene! A bordo del barco hemos probado su típica salchicha Checa, una
experiencia de las que no se olvidan.
Al ritmo de “vamos equipo!” caminamos hacia el puente de Carlos IV, un
icono de la ciudad que cuenta con 30 estatuas y 30 particulares historias,
siendo réplicas de las que habíamos contemplado en el museo nacional...
¡aprendizaje significativo a tope, equipo!
Tras subir los 240 escalones hasta la parte más alta de la ciudad para
disfrutar desde el mirador una vista panorámica impresionante, volvemos a poner
el modo “home alone” hasta llegar al aeropuerto, ¡el tiempo es oro y tenemos
que aprovecharlo!. Por cierto, sumamos el tranvía a los medios de transporte
usados en este Erasmus, otra primera vez para muchos de nuestros alumnos.
Algunos nos comentaban que nos faltó subir en globo... nos lo apuntamos para la
próxima vez
Llegamos con puntualidad Checa a nuestro avión, y nos despedimos de este maravilloso país con la mochila llena de aprendizajes y el corazón lleno de gratitud y experiencias para el recuerdo.
Con esto cerramos este diario que hemos construido entre todos durante estos seis días. Profesores y alumnos hemos sobrevivido a madrugones, aprendido mucho y acumulado anécdotas que darán para más de una risa en el futuro. Este Erasmus nos deja recuerdos, vivencias y seguramente alguna que otra historia que será mejor no contar del todo, porque "Lo que ocurre en República Checa... ¡Se queda en República Checa!".
Gracias por acompañarnos en esta aventura. ¡Hasta la próxima!




