Esta foto está patrocinada por la Unión Europea.
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picture is sponsored by the European Union.
Y es que en el día de hoy, cada rincón bien merecía una foto.
Vienen con nosotros Martina Tomkova, nuestro fantástico contacto, y Daniela, subdirectora del instituto checo. También cinco nuevas alumnas, que han descubierto las cuevas a la vez que nosotros!
Nos adentrábamos a un mundo paralelo que fue descubierto por el intrépido
Luka Čeč en 1938, mientras caminaba por la montaña junto a unos amigos.
Situación similar vivimos nosotros, tras un agradable paseo por ese genuino y
privilegiado entorno comenzábamos nuestra incursión a esa joya de la
naturaleza, llegando hasta 50 metros por debajo del nivel del suelo. Que conste
en acta para nuestras queridas Belen, Rosa, Noelia y Mari Ángeles que pusimos
en práctica todos nuestros conocimientos sobre historia y geología, pues
nuestro guía de Hacendado (no teníamos otro a mano) nos contó el origen de la
cueva y cómo se utilizó en la Edad Media como lugar clandestino de reunión.
Además, uno de los momentos más impactantes fue cuando las luces
desaparecieron, y nos pusimos en la piel de aquellos que la transitaron cientos
de años atrás...¡Qué miedo nos entró!!
Una vez finalizada esta bonita incursión volvemos al autobús con una breve
visita a un monumento a los caídos en ese área durante la 2ª Guerra
Mundial.
Arrancamos nuestra pavilla checa rumbo a Olomuc, la segunda ciudad más
importante en Chequia tras Praga, por su antigüedad y fascinante historia. Allí
cogimos ideas para mejorar la flora de la “PDT”, observando su parque en la
zona universitaria y donde se realizan prácticas de botánica.
Conocimos su reloj astronómico, mucho más reciente que el de Praga, que
mantiene la figura del gallo y detalles astrológicos pero sustituye apóstoles
por figuras representativas de los trabajos. Nos impactó el mirador de la
Catedral de San Moritz, donde los más futboleros contemplaron el Andrüv
Stadium, así como una vista general de 360º de la ciudad.
Decir que sumados a los 25.000 pasos de la jornada, subir los 444 escalones
del campanario nos puso las piernas más fuertes que el vinagre.
Vuelta a Lanskroun donde nos quedaba la guinda del pastel, cenando en un
edificio de madera de 1560, el restaurante más antiguo de Praga y con una
construcción que bien podría ser la casa de Hansel y Gretel. Alguna similitud
había... Pues comimos como los protagonistas de dicho cuento, degustando comida
tradicional checa riquísima.
Con esto cerramos nuestro jueves, con ganas de disfrutar de la capital
mañana.
Dobry večer!!!







