20/4/26

Erasmus+ en Lanskroun (Chequia). Día 5.

Esta foto está patrocinada por la Unión Europea. 

This picture is sponsored by the European Union.

Y es que en el día de hoy, cada rincón bien merecía una foto.

Vienen con nosotros Martina Tomkova, nuestro fantástico contacto, y Daniela, subdirectora del instituto checo. También cinco nuevas alumnas, que han descubierto las cuevas a la vez que nosotros!

Nos adentrábamos a un mundo paralelo que fue descubierto por el intrépido Luka Čeč en 1938, mientras caminaba por la montaña junto a unos amigos. Situación similar vivimos nosotros, tras un agradable paseo por ese genuino y privilegiado entorno comenzábamos nuestra incursión a esa joya de la naturaleza, llegando hasta 50 metros por debajo del nivel del suelo. Que conste en acta para nuestras queridas Belen, Rosa, Noelia y Mari Ángeles que pusimos en práctica todos nuestros conocimientos sobre historia y geología, pues nuestro guía de Hacendado (no teníamos otro a mano) nos contó el origen de la cueva y cómo se utilizó en la Edad Media como lugar clandestino de reunión. Además, uno de los momentos más impactantes fue cuando las luces desaparecieron, y nos pusimos en la piel de aquellos que la transitaron cientos de años atrás...¡Qué miedo nos entró!! 

Una vez finalizada esta bonita incursión volvemos al autobús con una breve visita a un monumento a los caídos en ese área durante la 2ª Guerra Mundial. 

Arrancamos nuestra pavilla checa rumbo a Olomuc, la segunda ciudad más importante en Chequia tras Praga, por su antigüedad y fascinante historia. Allí cogimos ideas para mejorar la flora de la “PDT”, observando su parque en la zona universitaria y donde se realizan prácticas de botánica. 

Conocimos su reloj astronómico, mucho más reciente que el de Praga, que mantiene la figura del gallo y detalles astrológicos pero sustituye apóstoles por figuras representativas de los trabajos. Nos impactó el mirador de la Catedral de San Moritz, donde los más futboleros contemplaron el Andrüv Stadium, así como una vista general de 360º de la ciudad. 

Decir que sumados a los 25.000 pasos de la jornada, subir los 444 escalones del campanario nos puso las piernas más fuertes que el vinagre.

Vuelta a Lanskroun donde nos quedaba la guinda del pastel, cenando en un edificio de madera de 1560, el restaurante más antiguo de Praga y con una construcción que bien podría ser la casa de Hansel y Gretel. Alguna similitud había... Pues comimos como los protagonistas de dicho cuento, degustando comida tradicional checa riquísima.   No apareció ninguna bruja, o eso creemos.

Con esto cerramos nuestro jueves, con ganas de disfrutar de la capital mañana.

Dobry večer!!!