Paisaje, patrimonio y geodiversidad
Nuestro
sexto día de viaje comienza con un cambio de escenario. A diferencia de las
jornadas anteriores, hoy no cogeremos el autobús para recorrer la isla, sino
que las actividades se desarrollarán íntegramente en la ciudad de Ponta
Delgada. Eso sí, la cita sigue siendo a la misma hora y en el mismo lugar: las
9:00 de la mañana en el punto de turismo de Ponta Delgada.
Tras nuestra
habitual caminata de aproximadamente media hora desde el lugar donde nos
alojamos hasta el punto de encuentro, nos reunimos con todos nuestros compañer@s.
Como viene siendo habitual, aprovechamos unos minutos para saludarnos,
compartir anécdotas y comentar algunas de las experiencias de la tarde-noche
anterior. Después, nos disponemos a comenzar una nueva jornada de trabajo.
Nacho,
nuestro monitor, nos explica la actividad que vamos a realizar. Se trata de una
gymkana a través de la aplicación Actionbound, un recurso digital
pensado para desarrollar actividades educativas y lúdicas al aire libre. La
propuesta nos permitirá aprender a manejar esta herramienta y descubrir las
posibilidades que ofrece para trasladarla posteriormente a nuestros centros
educativos.
Tras una
breve explicación sobre el funcionamiento de la aplicación, Nacho nos divide en
grupos de cinco personas, siguiendo el animal identificativo que nos había
asignado el primer día. De esta manera, comenzamos a trabajar de forma práctica
y, casi sin darnos cuenta, también a aprender sobre las posibilidades
educativas de este recurso.
Una vez
formados los grupos, nos da las indicaciones necesarias para descargar la
aplicación e incorporar a todos los miembros del equipo. Elegimos un líder, que
será el encargado de realizar la descarga, y nos ponemos manos a la obra.
A partir de
ese momento comienza la aventura. La aplicación nos va proporcionando pistas y
proponiendo diferentes retos que debemos superar para continuar avanzando.
Códigos QR, indicaciones, pruebas y desafíos nos llevan a recorrer distintos
rincones de Ponta Delgada y, al mismo tiempo, nos permiten descubrir lugares
por los que todavía no habíamos pasado.
Uno de los
descubrimientos más sorprendentes fue el Jardín Botánico Público de Ponta
Delgada, un espacio de acceso público situado en pleno centro histórico de
la ciudad. El lugar nos sorprendió por la variedad y el tamaño de su vegetación
y por la tranquilidad que transmite en medio del entorno urbano. Allí
realizamos uno de los últimos retos antes de dirigirnos hacia el puerto, donde
encontramos la pista final.
En esta
gymkana no solo cuenta la capacidad para resolver correctamente los diferentes
desafíos, sino también el tiempo empleado en hacerlo. La rapidez y la habilidad
se convierten, por tanto, en elementos fundamentales para conseguir una buena
puntuación.
Sin duda,
una experiencia muy interesante y, sobre todo, un recurso educativo que
considero muy útil y motivador para poner en práctica en nuestro propio centro
con el alumnado. Incluso podría utilizarse con toda la comunidad educativa ¿por
qué no?.
Y, por
cierto… ¡fuimos los ganadores!
Después de
la actividad tuvimos tiempo libre. Lo aprovechamos no solo para comer —hoy, por
fin, disfrutamos de una comida caliente y no de nuestro habitual picnic—, sino
también para continuar estrechando lazos con algunos de nuestros compañer@s del
curso. Elegimos un bar al azar, prácticamente sin buscarlo demasiado, sobre
todo por su ubicación, ya que se encontraba justo en la zona donde habíamos
terminado la actividad.
La comida se
convirtió también en una nueva oportunidad para conocernos mejor, hablar sobre
nuestras vidas, nuestras costumbres y las particularidades de nuestros
respectivos países. Y, cómo no, también para practicar la lengua inglesa.
Nuestro grupo estaba formado por una alemana, una checa, una islandesa, una
italiana y cuatro españoles: nosotros tres y nuestro compañero José Luis, del
IES Marmaria de Membrilla.
Fue, sin
duda, un tiempo muy enriquecedor. Entre las conversaciones y los intercambios
de experiencias surgió una información que nos proporcionó nuestra compañera
alemana: era posible subir gratuitamente a la conocida Torre del Reloj
de Ponta Delgada y contemplar desde allí unas magníficas vistas de la ciudad.
No lo
dudamos ni un segundo y allá que fuimos.
La torre,
construida en piedra volcánica, sobresale sobre el edificio del Ayuntamiento y
constituye uno de los símbolos más reconocibles de Ponta Delgada. Subir hasta
lo alto y contemplar la ciudad desde otra perspectiva fue una de esas pequeñas
experiencias que, aunque no estaban previstas inicialmente, terminan
convirtiéndose en uno de los recuerdos especiales del viaje.
Tras la
visita a la torre, continuamos caminando hacia la zona oeste de la ciudad, en
dirección a la Gruta do Carvão, donde nos esperaba la actividad de la
tarde.
La propuesta
consistía en realizar una visita guiada a este impresionante monumento natural.
A pesar de lo que pueda sugerir su nombre, la Gruta do Carvão no tiene relación
con la elaboración o extracción de carbón. Se trata, en realidad, de una de las
formaciones volcánicas más interesantes de las Azores: un enorme tubo de
lava basáltica formado hace miles de años durante una erupción volcánica.
Con una
longitud conocida de aproximadamente 1.912 metros, es el túnel de lava más
largo conocido de la isla de São Miguel. Se encuentra dividido en varios
tramos, siendo el Troço do Paim el principal y el que habitualmente se
visita mediante recorridos guiados, como el que realizamos nosotros.
A medida que
avanzábamos por el interior, acompañados por nuestra guía, pudimos observar
numerosas estructuras geológicas originadas por el enfriamiento y
solidificación de la lava: estalactitas y estalagmitas de lava, burbujas de gas
solidificadas, puentes de lava, paredes con estrías que permiten observar el
sentido del flujo volcánico y galerías superpuestas, resultado de diferentes
corrientes de lava.
Recorrer
aquel espacio subterráneo fue una experiencia realmente sorprendente. Hasta ese
momento habíamos conocido el paisaje volcánico de São Miguel desde el exterior,
contemplando volcanes, lagunas y paisajes creados por antiguas erupciones.
Ahora teníamos la oportunidad de adentrarnos literalmente en el interior de la
isla y observar las huellas que aquellos fenómenos dejaron bajo nuestros pies.
Además de su
extraordinario valor geológico, la Gruta do Carvão posee también una
interesante dimensión histórica. Durante la Segunda Guerra Mundial, uno
de sus tramos fue estudiado como posible refugio antiaéreo y, posteriormente,
llegó a utilizarse como almacén por una fábrica de tabaco de Ponta Delgada.
En la
actualidad, la gruta está protegida como Monumento Natural y constituye
uno de los lugares más interesantes para comprender el origen volcánico de São
Miguel y, en general, del archipiélago de las Azores. La visita, siempre
guiada, nos permitió descubrir de una manera muy visual cómo las erupciones
volcánicas y el enfriamiento de las coladas de lava fueron dando forma a este
espectacular paisaje subterráneo.
Con esta
visita dimos por finalizada nuestra jornada de actividades.
Pero el día
todavía nos reservaba una última sorpresa.
Terminamos
la jornada con una cena de grupo, que no era obligatoria ni formaba
parte del programa oficial del curso. La cena había sido preparada por alumnos
de un ciclo formativo de cocina, que nos sorprendieron con un menú elegante,
cuidado y exquisito.
Fue una
manera estupenda de cerrar un día intenso y, al mismo tiempo, una nueva
oportunidad para conocer un poco más el sistema educativo y la oferta de
formación profesional de las Azores. Una vez más, el viaje demostraba que
aprender no consiste únicamente en asistir a clases: también está en cada
conversación, en cada visita y en cada experiencia compartida.