19/5/26

Job shadowing en Viareggio.


Experiencia contada por nuestros alumnos: 

Alejandro, Antonio y Adrián.


SEMANA 1 contada por Antonio Pérez Camacho:

Empezamos nuestro viaje llenos de ilusión en un minibús con destino al aeropuerto de Madrid y acompañados de nuestras profesoras María Consuelo Simón y Josefa Palacios. A continuación, cogimos nuestro avión con cierto nerviosismo, ya que para dos de nosotros, Adrián y Antonio, fue nuestra primera vez, pero afortunadamente llegamos sanos y salvos a Pisa. Y de ahí, tras aterrizar y coger el taxi, finalmente llegamos a la ciudad de Viareggio, un bello lugar situado en plena Toscana italiana, donde nos esperaban nuestras respectivas familias, que nos recibieron con una cálida bienvenida. Todos nos llevamos una muy buena impresión de nuestras familias a primera vista, también de la ciudad que en durante todo el mes de febrero celebran un Carnaval muy especial, declarado de interés turístico internacional por la Unesco. Famoso a nivel mundial por sus monumentales carrozas de papel maché y su profunda sátira política y social, se fundó en 1873, presentando estructuras móviles de hasta 30 metros de altura que desfilan a lo largo del paseo marítimo (Viale Regina Margherita). Y ahí estábamos nosotros, que no habíamos visto nada igual…

Los primeros días pasaron con sorpresa, puesto que teníamos que asistir a clase de lunes a sábado (en Italia, en algunas regiones, se imparte clase los sábados para que los días no estén tan cargados de clases), pero también con dinamismo, puesto que coincidimos con un grupo de alumnos de Sevilla con los que pudimos hablar animadamente. Además, el día 3 Adrián y yo fuimos a una excursión a Lecci, en la que vimos un monasterio con mucha historia, arte y una sección de taxidermia con animales disecados.

En el día 5 nos despedíamos de nuestras profesoras María Consuelo Simón y Josefa Palacios, ya que su periodo de observación en el Liceo Statale Carducci, donde nos quedaríamos durante tres semanas, terminaba y  regresaban a España. Ese mismo día pudimos disfrutar de una tarde muy completa en la que jugamos al pádel los tres y Tomasso, uno de los alumnos de acogida. Más tarde, por la noche, Adrián y yo fuimos a visitar Lucca, una encantadora ciudad amurallada de la Toscana italiana, famosa por su arquitectura medieval, sus calles empedradas y su historia.

El día 6 Adrián visitó el mirador de Lido Di Camaiore y yo, por mi parte, fui a ver a Tomasso jugar un partido oficial de la segunda división italiana de hockey sobre patines.

El día 7 fuimos los tres a ver la fiesta más popular de Viareggio, su Carnaval, que cuenta con enormes carrozas en movimiento y con coreografías espectaculares.

SEMANA 2 contada por Alejandro Martínez Román:

El domingo lo pasamos en grande en Pisa, dentro de nuestro intercambio en Italia. Nada más levantarnos nos dirigimos a la famosa Piazza del Duomo, también conocida como la Plaza de los Milagros. Allí se encuentran algunos de los monumentos más importantes de la ciudad como la Catedral, el Baptisterio, Camposanto Monumentale y finalmente la Torre inclinada de Pisa, a la que tuvimos la oportunidad de subir. Desde arriba pudimos contemplar toda la ciudad, sus tejados rojizos, las calles estrechas y el paisaje verde alrededor. Al mediodía fuimos a comer a un sitio de bocadillos para reponer fuerzas en nuestra excursión. Después de comer fuimos a ver el río que cruza Pisa, el Arno River. El río atraviesa la ciudad y sus orillas están llenas de edificios de colores muy bonitos. Paseamos tranquilamente hasta llegar a la Piazza Garibaldi. Allí nos comimos un helado y descansamos un rato. Al terminar, nos acercamos a ver el estadio del equipo de fútbol de la ciudad de Pisa, el Pisa Sporting club.

Por la mañana el lunes asistimos a clase en el instituto con nuestros compañeros italianos. Seguimos su horario habitual y participamos en las actividades del aula. Es interesante ver cómo trabajan y comparar su día a día con el nuestro en España. Por la tarde, fuimos a jugar al pádel al Centro Deportivo Marco Polo, fue una tarde muy divertida. Jugamos varios partidos, además de pasar un buen rato haciendo deporte.

El martes por la mañana continuamos el ritmo de las clases y por la tarde, fuimos a correr por la playa de Viareggio. Correr junto al mar fue una experiencia diferente y muy agradable.

El miércoles por la mañana seguimos con nuestra rutina habitual y asistimos al instituto como cualquier otro día. Por la tarde hicimos una pequeña excursión a Lucca, una ciudad muy cercana a Viareggio y con muchísimo encanto. Recorrimos su centro histórico, paseamos tranquilamente por sus calles y visitamos la Catedral, una iglesia muy bonita situada en pleno casco antiguo. También estuvimos en la famosa Plaza del Anfiteatro, una plaza con forma ovalada. Callejeamos sin prisa, disfrutando del ambiente, y, por supuesto, no podía faltar el típico gelato italiano.

El jueves empezamos como cada día asistiendo a clase y realizando nuestros planes de trabajo. Por la tarde, tenía lugar el tercer desfile del Carnaval de Viareggio, al que acudimos en compañía de nuestros compañeros italianos. Tuvimos la oportunidad de ver las diferentes carrozas, trajes y bailes. Una gran experiencia. Una vez terminado el desfile, fuimos por las calles de Viareggio pasando un buen rato y, probando los dulces típicos como el bomboloni, una masa redonda frita y con relleno, que tiene un sabor similar a los dónuts.

 

SEMANA 3 contada por Adrián López de la Reina Naranjo:

En nuestra última semana de esta experiencia inolvidable seguimos con la rutina de por las mañanas asistir a las clases de nuestros amigos italianos y aprovechando nuestras horas libres para hacer el plan de trabajo de España. El día 15 por la mañana fui a visitar varios pueblos pequeños, pero con encanto, de la sierra de la Toscana y al mediodía, junto con Antonio y Alejandro, fuimos al Carnaval ya que ese día había desfile de día (el Carnaval se concentra sobre todo los fines de semana). Al día siguiente los tres españoles decidimos quedar solos para pasar un día en la playa en el que aprovechamos para pasear por la arena, merendar y jugar un rato al fútbol.

El día 17 fue uno de mis favoritos, ya que fue en el que visité Florencia y pude ver su monumento más famoso, el Duomo y el cuadro del Nacimiento de Venus, por su parte Alejandro y Antonio fueron de nuevo al desfile de Carnaval y a una fiesta nocturna en la que disfrutaron del ambiente y de la música. A la mañana siguiente Antonio y yo pasamos una mañana muy entretenida realizando actividades en el Liceo, como jugar a las cartas o a juegos de mesa. El día 19 fui a la casa de acogida de Antonio a comer y a pasar la tarde allí jugando a videojuegos para luego más tarde ir a una tienda de camisetas de fútbol en la que a Antonio le regaló una camiseta a su madre de acogida y por la tarde fuimos a ver una playa muy grande que había cerca. El penúltimo día lo aproveché para pasarlo entero junto a la familia de acogida, ya que era nuestro último día entero antes de marcharnos, por lo que aprovechamos para ir al paseo marítimo por la tarde y, por la noche, ir a cenar unas pizzas, la comida más típica del país. Antonio y Alejandro por su parte también pasaron el día con sus familias de acogida.

El día 21 fue un poco triste, fue el día en el que tocó despedirse de las familias con las que habíamos pasado prácticamente un mes, por lo que sentimos cierta pena al despedirnos de ellos, pero a la vez estábamos ansiosos por volver a ver a nuestras familias. Vino el profesor Alberto Obregón a recogernos para acompañarnos en la vuelta, cogimos un tren hasta el aeropuerto de Pisa, allí tomamos un vuelo con destino a Madrid y en Madrid nos recogió una furgoneta que nos llevó hasta nuestro pueblo de nuevo donde nos esperaban nuestras familias con mucho entusiasmo de volver a vernos después de tanto tiempo. Sin duda, una experiencia inolvidable y recomendable 100%. ¡Hasta la próxima!

 





20/4/26

Erasmus+ en Lanskroun (Chequia). Día 6.

¡Vamos equipooooooooo!

Día de vuelta a nuestro querido pueblo... Pero mientras aprovechamos cada etapa del camino. Y comenzamos por la vuelta a Praga, donde visitamos el museo nacional del país, un edificio majestuoso que ya es en sí mismo un museo, pero que sumado a toda la historia que alberga nos ha encandilado! 

Nos despedimos de los mamuts y nos dirigimos a la plaza de Praga, y desde aquí al río Moldava, donde hemos hecho una previa del crucero que nos espera el año que viene! A bordo del barco hemos probado su típica salchicha Checa, una experiencia de las que no se olvidan.

Al ritmo de “vamos equipo!” caminamos hacia el puente de Carlos IV, un icono de la ciudad que cuenta con 30 estatuas y 30 particulares historias, siendo réplicas de las que habíamos contemplado en el museo nacional... ¡aprendizaje significativo a tope, equipo! 

Tras subir los 240 escalones hasta la parte más alta de la ciudad para disfrutar desde el mirador una vista panorámica impresionante, volvemos a poner el modo “home alone” hasta llegar al aeropuerto, ¡el tiempo es oro y tenemos que aprovecharlo!. Por cierto, sumamos el tranvía a los medios de transporte usados en este Erasmus, otra primera vez para muchos de nuestros alumnos. Algunos nos comentaban que nos faltó subir en globo... nos lo apuntamos para la próxima vez 

Llegamos con puntualidad Checa a nuestro avión, y nos despedimos de este maravilloso país con la mochila llena de aprendizajes y el corazón lleno de gratitud y experiencias para el recuerdo. 

Con esto cerramos este diario que hemos construido entre todos durante estos seis días. Profesores y alumnos hemos sobrevivido a madrugones, aprendido mucho y acumulado anécdotas que darán para más de una risa en el futuro. Este Erasmus nos deja recuerdos, vivencias y seguramente alguna que otra historia que será mejor no contar del todo, porque "Lo que ocurre en República Checa... ¡Se queda en República Checa!". 

 Gracias por acompañarnos en esta aventura. ¡Hasta la próxima!





Erasmus+ en Lanskroun (Chequia). Día 5.

Esta foto está patrocinada por la Unión Europea. 

This picture is sponsored by the European Union.

Y es que en el día de hoy, cada rincón bien merecía una foto.

Vienen con nosotros Martina Tomkova, nuestro fantástico contacto, y Daniela, subdirectora del instituto checo. También cinco nuevas alumnas, que han descubierto las cuevas a la vez que nosotros!

Nos adentrábamos a un mundo paralelo que fue descubierto por el intrépido Luka Čeč en 1938, mientras caminaba por la montaña junto a unos amigos. Situación similar vivimos nosotros, tras un agradable paseo por ese genuino y privilegiado entorno comenzábamos nuestra incursión a esa joya de la naturaleza, llegando hasta 50 metros por debajo del nivel del suelo. Que conste en acta para nuestras queridas Belen, Rosa, Noelia y Mari Ángeles que pusimos en práctica todos nuestros conocimientos sobre historia y geología, pues nuestro guía de Hacendado (no teníamos otro a mano) nos contó el origen de la cueva y cómo se utilizó en la Edad Media como lugar clandestino de reunión. Además, uno de los momentos más impactantes fue cuando las luces desaparecieron, y nos pusimos en la piel de aquellos que la transitaron cientos de años atrás...¡Qué miedo nos entró!! 

Una vez finalizada esta bonita incursión volvemos al autobús con una breve visita a un monumento a los caídos en ese área durante la 2ª Guerra Mundial. 

Arrancamos nuestra pavilla checa rumbo a Olomuc, la segunda ciudad más importante en Chequia tras Praga, por su antigüedad y fascinante historia. Allí cogimos ideas para mejorar la flora de la “PDT”, observando su parque en la zona universitaria y donde se realizan prácticas de botánica. 

Conocimos su reloj astronómico, mucho más reciente que el de Praga, que mantiene la figura del gallo y detalles astrológicos pero sustituye apóstoles por figuras representativas de los trabajos. Nos impactó el mirador de la Catedral de San Moritz, donde los más futboleros contemplaron el Andrüv Stadium, así como una vista general de 360º de la ciudad. 

Decir que sumados a los 25.000 pasos de la jornada, subir los 444 escalones del campanario nos puso las piernas más fuertes que el vinagre.

Vuelta a Lanskroun donde nos quedaba la guinda del pastel, cenando en un edificio de madera de 1560, el restaurante más antiguo de Praga y con una construcción que bien podría ser la casa de Hansel y Gretel. Alguna similitud había... Pues comimos como los protagonistas de dicho cuento, degustando comida tradicional checa riquísima.   No apareció ninguna bruja, o eso creemos.

Con esto cerramos nuestro jueves, con ganas de disfrutar de la capital mañana.

Dobry večer!!!