Valores medioambientales del Nordeste
Durante este día hicimos la ruta de senderismo más exigente
del curso, no por la distancia a recorrer, sino por la inclinación. Sin
embargo, el esfuerzo mereció la pena, ya que nos esperaba al final una de las
cascadas más espectaculares de toda la isla, escondida en medio de un denso
bosque de laurisilva. Además, durante la ruta teníamos que clasificar la fauna
y flora con la que nos íbamos encontrando, utilizando la aplicación de la
National Geographic llamada “Seek” y buscar una pareidolia, es decir, reconocer
rostros, figuras o siluetas familiares en objetos inanimados o patrones
aleatorios. El juego se llamaba “It looks like…” (“Se parece a…”) y,
curiosamente, lo ganó Óscar tomando una fotografía de un árbol cuya rama
parecía la trompa de un elefante.
En la parada para comer, probamos uno de los dulces típicos
de esta zona, Fofas da Povoação, un dulce similar a nuestros
profiteroles que iba relleno de crema y cubierto de crema de chocolate.
Realmente, estaba muy rico!
Finalmente, visitamos Ponta do Silencio Park, un mirador
donde pudimos caminar entre hortensias y ver un espectacular acantilado en
medio de un día soleado y despejado, algo que puede resultar complicado en
Azores, ya que puedes tener las cuatro estaciones en un mismo día. En nuestro
caso, el día acompañó…y la semana, puesto que la temperatura ha oscilado entre
los 18º y los 24º grados. Un lujo teniendo en cuenta la ola de calor que azota
Europa.
Finalizamos el día con la visita a la cascada de Ribeira dos
Caldeirões. Este oasis destaca por su exuberante vegetación de laurisilva,
helechos arborescentes, hortensias gigantes y sus icónicas cascadas de agua.
Además de su espectacular entorno natural, el parque protege el patrimonio
histórico de la región al albergar cinco molinos de agua del siglo XVI.















