28/8/26

Curso medioambiental en Azores (Día 6)

Paisaje, patrimonio y geodiversidad

Nuestro sexto día de viaje comienza con un cambio de escenario. A diferencia de las jornadas anteriores, hoy no cogeremos el autobús para recorrer la isla, sino que las actividades se desarrollarán íntegramente en la ciudad de Ponta Delgada. Eso sí, la cita sigue siendo a la misma hora y en el mismo lugar: las 9:00 de la mañana en el punto de turismo de Ponta Delgada.

Tras nuestra habitual caminata de aproximadamente media hora desde el lugar donde nos alojamos hasta el punto de encuentro, nos reunimos con todos nuestros compañer@s. Como viene siendo habitual, aprovechamos unos minutos para saludarnos, compartir anécdotas y comentar algunas de las experiencias de la tarde-noche anterior. Después, nos disponemos a comenzar una nueva jornada de trabajo.

Nacho, nuestro monitor, nos explica la actividad que vamos a realizar. Se trata de una gymkana a través de la aplicación Actionbound, un recurso digital pensado para desarrollar actividades educativas y lúdicas al aire libre. La propuesta nos permitirá aprender a manejar esta herramienta y descubrir las posibilidades que ofrece para trasladarla posteriormente a nuestros centros educativos.

Tras una breve explicación sobre el funcionamiento de la aplicación, Nacho nos divide en grupos de cinco personas, siguiendo el animal identificativo que nos había asignado el primer día. De esta manera, comenzamos a trabajar de forma práctica y, casi sin darnos cuenta, también a aprender sobre las posibilidades educativas de este recurso.

Una vez formados los grupos, nos da las indicaciones necesarias para descargar la aplicación e incorporar a todos los miembros del equipo. Elegimos un líder, que será el encargado de realizar la descarga, y nos ponemos manos a la obra.

A partir de ese momento comienza la aventura. La aplicación nos va proporcionando pistas y proponiendo diferentes retos que debemos superar para continuar avanzando. Códigos QR, indicaciones, pruebas y desafíos nos llevan a recorrer distintos rincones de Ponta Delgada y, al mismo tiempo, nos permiten descubrir lugares por los que todavía no habíamos pasado.

Uno de los descubrimientos más sorprendentes fue el Jardín Botánico Público de Ponta Delgada, un espacio de acceso público situado en pleno centro histórico de la ciudad. El lugar nos sorprendió por la variedad y el tamaño de su vegetación y por la tranquilidad que transmite en medio del entorno urbano. Allí realizamos uno de los últimos retos antes de dirigirnos hacia el puerto, donde encontramos la pista final.

En esta gymkana no solo cuenta la capacidad para resolver correctamente los diferentes desafíos, sino también el tiempo empleado en hacerlo. La rapidez y la habilidad se convierten, por tanto, en elementos fundamentales para conseguir una buena puntuación.

Sin duda, una experiencia muy interesante y, sobre todo, un recurso educativo que considero muy útil y motivador para poner en práctica en nuestro propio centro con el alumnado. Incluso podría utilizarse con toda la comunidad educativa ¿por qué no?.

Y, por cierto… ¡fuimos los ganadores!

Después de la actividad tuvimos tiempo libre. Lo aprovechamos no solo para comer —hoy, por fin, disfrutamos de una comida caliente y no de nuestro habitual picnic—, sino también para continuar estrechando lazos con algunos de nuestros compañer@s del curso. Elegimos un bar al azar, prácticamente sin buscarlo demasiado, sobre todo por su ubicación, ya que se encontraba justo en la zona donde habíamos terminado la actividad.

La comida se convirtió también en una nueva oportunidad para conocernos mejor, hablar sobre nuestras vidas, nuestras costumbres y las particularidades de nuestros respectivos países. Y, cómo no, también para practicar la lengua inglesa. Nuestro grupo estaba formado por una alemana, una checa, una islandesa, una italiana y cuatro españoles: nosotros tres y nuestro compañero José Luis, del IES Marmaria de Membrilla.

Fue, sin duda, un tiempo muy enriquecedor. Entre las conversaciones y los intercambios de experiencias surgió una información que nos proporcionó nuestra compañera alemana: era posible subir gratuitamente a la conocida Torre del Reloj de Ponta Delgada y contemplar desde allí unas magníficas vistas de la ciudad.

No lo dudamos ni un segundo y allá que fuimos.

La torre, construida en piedra volcánica, sobresale sobre el edificio del Ayuntamiento y constituye uno de los símbolos más reconocibles de Ponta Delgada. Subir hasta lo alto y contemplar la ciudad desde otra perspectiva fue una de esas pequeñas experiencias que, aunque no estaban previstas inicialmente, terminan convirtiéndose en uno de los recuerdos especiales del viaje.

Tras la visita a la torre, continuamos caminando hacia la zona oeste de la ciudad, en dirección a la Gruta do Carvão, donde nos esperaba la actividad de la tarde.

La propuesta consistía en realizar una visita guiada a este impresionante monumento natural. A pesar de lo que pueda sugerir su nombre, la Gruta do Carvão no tiene relación con la elaboración o extracción de carbón. Se trata, en realidad, de una de las formaciones volcánicas más interesantes de las Azores: un enorme tubo de lava basáltica formado hace miles de años durante una erupción volcánica.

Con una longitud conocida de aproximadamente 1.912 metros, es el túnel de lava más largo conocido de la isla de São Miguel. Se encuentra dividido en varios tramos, siendo el Troço do Paim el principal y el que habitualmente se visita mediante recorridos guiados, como el que realizamos nosotros.

A medida que avanzábamos por el interior, acompañados por nuestra guía, pudimos observar numerosas estructuras geológicas originadas por el enfriamiento y solidificación de la lava: estalactitas y estalagmitas de lava, burbujas de gas solidificadas, puentes de lava, paredes con estrías que permiten observar el sentido del flujo volcánico y galerías superpuestas, resultado de diferentes corrientes de lava.

Recorrer aquel espacio subterráneo fue una experiencia realmente sorprendente. Hasta ese momento habíamos conocido el paisaje volcánico de São Miguel desde el exterior, contemplando volcanes, lagunas y paisajes creados por antiguas erupciones. Ahora teníamos la oportunidad de adentrarnos literalmente en el interior de la isla y observar las huellas que aquellos fenómenos dejaron bajo nuestros pies.

Además de su extraordinario valor geológico, la Gruta do Carvão posee también una interesante dimensión histórica. Durante la Segunda Guerra Mundial, uno de sus tramos fue estudiado como posible refugio antiaéreo y, posteriormente, llegó a utilizarse como almacén por una fábrica de tabaco de Ponta Delgada.

En la actualidad, la gruta está protegida como Monumento Natural y constituye uno de los lugares más interesantes para comprender el origen volcánico de São Miguel y, en general, del archipiélago de las Azores. La visita, siempre guiada, nos permitió descubrir de una manera muy visual cómo las erupciones volcánicas y el enfriamiento de las coladas de lava fueron dando forma a este espectacular paisaje subterráneo.

Con esta visita dimos por finalizada nuestra jornada de actividades.

Pero el día todavía nos reservaba una última sorpresa.

Terminamos la jornada con una cena de grupo, que no era obligatoria ni formaba parte del programa oficial del curso. La cena había sido preparada por alumnos de un ciclo formativo de cocina, que nos sorprendieron con un menú elegante, cuidado y exquisito.

Fue una manera estupenda de cerrar un día intenso y, al mismo tiempo, una nueva oportunidad para conocer un poco más el sistema educativo y la oferta de formación profesional de las Azores. Una vez más, el viaje demostraba que aprender no consiste únicamente en asistir a clases: también está en cada conversación, en cada visita y en cada experiencia compartida.