Día de despedida
Y casi sin darnos cuenta llegó nuestro último día de curso.
El clima
continúa acompañándonos y parece que también quiere despedirse de nosotros de
la mejor manera posible: tiempo estable, temperaturas agradables de entre 18 y
24 grados, brisa ligera y ninguna precipitación.
Hoy volvemos
a encontrarnos en el hotel Mercure, el mismo lugar donde iniciamos esta
aventura seis días atrás. Allí realizaremos la última jornada de este
sorprendente e interesante curso.
La primera actividad consiste en una ponencia a cargo de nuestro coordinador sobre las reflexiones acerca del sistema educativo portugués. La sesión nos permite conocer con bastante profundidad las características de este sistema educativo. Algunas de sus particularidades nos resultan especialmente llamativas, entre ellas la gratuidad de los estudios universitarios y la obligatoriedad de la educación hasta los 18 años. También analizamos las diferencias existentes entre los distintos sistemas educativos europeos y el portugués, descubriendo datos y curiosidades que nos resultan realmente interesantes. Entre ellas, conocer que los profesionales de la educación mejor remunerados se encuentran en Alemania.
Aunque se
trata de una sesión teórica, resulta participativa e interactiva y nos permite
intercambiar opiniones y reflexionar sobre aspectos de la educación que, en
muchas ocasiones, damos por supuestos.
Después de
esta última sesión teórica, llega el momento de relajarnos con una divertida
dinámica de grupo. La actividad consiste en realizar un retrato conjunto de
cada uno de los participantes. El resultado, como era de esperar, provoca risas
y momentos muy simpáticos. Una forma sencilla y divertida de compartir nuestros
últimos momentos juntos antes de la despedida.
Después
volvemos al aula para realizar la evaluación del curso y compartir nuestras
últimas reflexiones. Para ello retomamos también algunas de las tareas que
habíamos tenido que realizar y enviar diariamente a Nacho, nuestro coordinador.
Entre ellas
recordamos la actividad de la pareidolia, que ya había mencionado
nuestra compañera Lucía y cuyo ganador fue nuestro compañero Óscar. Son
pequeños detalles que, después de tantos días compartiendo experiencias, forman
ya parte de los recuerdos de este curso.
Y finalmente
llega el momento que ninguno queríamos que llegara: la entrega de
certificados y la despedida.
Con ella
ponemos punto final a una semana intensa de aprendizaje, convivencia,
descubrimientos y experiencias compartidas. Nos llevamos nuevos conocimientos
sobre educación, tecnología, patrimonio, geología y cultura, pero también algo
quizá más importante: recuerdos, nuevas amistades y la sensación de haber
vivido una experiencia que va mucho más allá de un simple curso de formación.
São Miguel
nos ha permitido aprender dentro y fuera del aula, descubrir nuevos paisajes y
otras formas de entender la educación, pero, sobre todo, nos ha recordado que
viajar también es una forma de aprender.






