Entre calderas y cráteres
Y rápidamente habíamos llegamos al cuarto día y ecuador de nuestra estancia en la isla de São Miguel. Este día visitamos la parte occidental de la isla, admirando sus impresionantes calderas y cráteres.
La primera parada nos llevó a una pequeña caminata de
kilómetro y medio hasta el mirador de
Boca do Inferno, desde el que se puede contemplar los famosos lagos gemelos (la Lagoa Azul y la
Lagoa Verde), así como la Lagoa do Canário, la Lagoa Rasa y la Lagoa de
Santiago. Desafortunadamente, estaban presentes las nubes bajas que riegan la
frondosa vegetación de Azores, con lo que apenas pudimos vislumbrar la vista
que el mirador ofrece.
Continuamos avanzando nuestro camino hasta llegar al mirador
Vista do Rei, desde el que sí tuvimos la suerte de disfrutar del paisaje: la parroquia
de Sete Cidades y los lagos gemelos, nuestro siguiente objetivo.
Ya en Sete Cidades, repusimos fuerzas con un rápido
bocadillo y embarcamos en kayaks para recorrer los lagos azul y verde, que
deben su distinto color a las diferentes profundidades que tienen y a la luz. El
lago azul tiene mayor profundidad (unos 33 metros), lo que hace que refleje el
azul del cielo. El lago verde es menos profundo (unos 19 metros), permitiendo
que la luz solar alcance la abundante vegetación y las algas de su fondo,
dándole su característico tono esmeralda.
Una vez finalizada la charla, regresamos a Ponta Delgada, donde finalizamos la actividad del día con dos
charlas que nos hicieron reflexionar sobre la utilidad de aprovechar nuestro
entorno natural para favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje.
De vuelta a descansar, nos encontramos con la sorpresa de una representación de ópera, dentro de las actividades que celebran la capitalidad cultural con la que Ponta Delgada ha sido designada en Portugal.



